Un año más el calendario pasó sus hojas, como un reloj
imparable que jamás dejaba de marcar las horas. El paso del tiempo. Un año más
era mi cumpleaños. Voy a comenzar una nueva etapa, la mayoría de edad. En unos
meses podré conducir, votar. Decidiré a qué universidad ir, qué carrera
estudiar…
Lejos quedan los días en que apenas alcanzaba a coger un vaso de
la mesa o buscaba tesoros en los arcoíris que el Sol creaba en la fuente de la
plaza a la que mi abuelo, lento como una tortuga, me llevaba a jugar.
Mientras reflexiono sobre el paso del tiempo, van llegando
los invitados a la fiesta. Es hora de comer tarta.